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Apuntes: 

INTRODUCCIÓN A LA SISTÉMICA Y TERAPIA FAMILIAR.

Profesor: Luis Cibanal.

TEMA 13: ESCUELAS REPRESENTATIVAS DE TERAPIA FAMILIAR.

13.1 Modelo de Palo Alto

Jackson, Weakland, Watzlawick
(Aborda los síntomas: Esquizofrenia, Depresión, Agresividad, etc. Así mismo trabaja también con los individuos)

13.2 Modelo Estructural

Minuchin, Montalvo, Fishman.
(Trabaja en modificar la estructura familiar)

13.3 Escuela de Milán

Selvini Palazzoli, Prata, Boscolo, Cecchin
(Entender qué pasa en la familia, y menos en las intervenciones particulares. Parte de hipótesis de trabajo...

13.1 MODELO DE PALO ALTO.

Los iniciadores de este modelo fueron terapeutas vinculados al MENTAL RESEARCH INSTITUTE de Palo Alto (California). Los fundadores de esta escuela son JACKSON, WATZLAWICK y WEAKLAND.

Según este modelo, una conducta para que llegue a ser sintomático ha de presentar las siguientes características:

1 . Los problemas comienzan por una dificultad de la vida cotidiana, generalmente ligada a un momento de transición, que se maneja de una forma pobre. No es necesaria una situación traumática para explicar la aparición de un síntoma.

2. La conducta se hace reiterativa.

3. El contexto social "mantiene" dicha conducta.

4. El contexto social aplica diferentes soluciones al problema, que lejos de solucionarlo lo perpetua.

Los autores de la escuela de Palo Alto piensan que las conductas problemáticas es mejor considerarlas (para su mejor transformación) en términos de un comportamiento que es mantenido por los intentos de solucionarlo. El esquema de aparición de un síntoma podría ser el siguiente:

Un cambio evolutivo (o un nuevo requerimiento externo) precisa de un nuevo tipo de respuesta.
El sujeto da una respuesta equivocada y en vez de abandonarla cuando observa que no consigue el efecto deseado, aplica una dosis más alta de la misma solución. Si el error es circunstancial, no se producirá un síntoma, pero si persiste se llegará a él.
Producida la desviación, las personas que rodean a quien comienza a desviarse tratan de solucionar el problema. El hecho de que no consigan nada no les motiva a cambiar su esquema de actuación, sino a aplicarlo más activamente, de suerte que el síntoma queda ligado a las conductas del grupo, constituyendo la manera en que es mantenido (ya que de variarse, cambiaría la conducta desviada). Si se trata de algo circunstancial, no se producirá el síntoma, pero si se persiste se llegará a él.
La reiteración en el sujeto y en su grupo social no es neutra en relación a la conducta desviada, sino que desencadena lo que los teóricos de sistemas llaman un proceso de amplificación de la desviación, que, en definitiva, implica una intensificación de la conducta sintomático, es decir, su agravamiento, y la 
posterior radicalización en los intentos de solución en el sentido de aplicar con mayor rigor y en mayores dosis aquellas soluciones que mostraron su ineficacia.

La meta terapéutica fundamental es la de introducir alguna variación en el esquema de solución del problema que viene utilizando el paciente en relación con su propio síntoma, o los allegados en relación con el síntoma del paciente. Esta meta viene definida tanto por el paciente (o cliente) que señala cuál es el cambio mínimo que supondría estar en el camino de la solución del problema, como por el terapeuta que ha de diagnosticar cuál es el tipo básico de solución intentada por el paciente. En este contexto la meta es cambiar el tipo de solución intentada por la estrategia opuesta.

Las formas de introducir este cambio son de varios tipos:
El cambio mínimo: la filosofía de intervención de la escuela de Palo Alto no acepta el pretender cambiar
dramáticamente una situación, confía más bien en un cambio pequeño que afecte a la secuencia de solución del problema.
Utilización de las características del paciente, de sus valores s ideología, incluso su lenguaje, para vehiculizar en sus propias claves la intervención.
Permanente búsqueda de una " posición inferior". Es decir, se evita la confrontación directa con el paciente. De esta manera, la posición "por debajo" favorece la maniobrabilidad del terapeuta y la posibilidad de atribuir fácilmente los méritos del éxito al cliente.

Aunque tratar de encontrar un denominador común a la amplia variedad de intervenciones puede dar una imagen de simplicidad, éstas pueden agruparse en dos:

A) REDEFINICIONES:

Cuando se colocan etiquetas a las conductas de los individuos ocurre que un tipo de etiquetas provocan dificultades y otras son facilitadoras del cambio; el terapeuta utiliza las últimas sin preocuparse de sin son verdad o mentira. Así, una madre controladora puede ser redefinida como "preocupada"; un niño introvertido como "observador" o a la hija sintomático como la más "sensible" de la familia ya que gracias a sus síntomas permite que todos sigan unidos.

B) TAREAS:

Que pueden ser tanto "directas" como "paradójicas".

13.2. MODELO ESTRUCTURAL.

Los autores representativos de este modelo son MINUCHIN, MONTALVO y FISHMAN. El objetivo terapéutico es a reorganización de la estructura familiar.

Dice Minuchin que no existe diferencia entre los problemas que tiene que afrontar una familia "normal", y los de una familia presuntamente "anormal": ésta última es aquella que enfrenta los requerimientos de cambio internos y externos con una respuesta estereotipada. En una entrevista clínica esa rigidez se hace perceptible en la estructura familiar. Según una fórmula que ya se ha hecho clásica la estructura es "el conjunto invisible de demandas de los miembros de una familia " Por lo tanto, lo que se intenta observar es cómo una familia está organizada. Por ejemplo: ¿pasa todo el mundo de la madre?,¿es tratado el padre como un niño?, ¿la hija mayor está actuando como madre?, etc.

La familia es un sistema que opera a través de pautas transaccionales. La repetición de las transacciones generan pautas acerca de qué manera relacionarse, cuándo y con quién. La estructura familiar refleja en el presente de la entrevista, las pautas de transacción de la familia.

Minuchin, hace un especial hincapié en que la evaluación (o diagnóstico), ha de realizarse desde la experiencia de unión del terapeuta con la familia.

Los estructuralistas se fijan más en el patrón interaccional que en el síntoma. El síntoma se explica como la respuesta de defensa de un organismo; todos los organismos cuando se ven sometidos a determinadas circunstancias reaccionan adaptándose al cambio, estas conductas de adaptación pueden llegara ser los síntomas.

El cambio se produce cuando una situación es desequilibrada. Como quiera que la tendencia del sistema es a volver a equilibrarse, la nueva situación generada será, presumiblemente, distinta de la anterior.

La concepción de Minuchin parece establecerse, por tanto, en los siguientes hechos:
- La familia se configura en torno a un equilibrio cuyo reflejo temporal es la estructura que el terapeuta elicita durante la entrevista.
- La situación no cambiará si dicho equilibrio no es desafiado.
- Es el terapeuta el que tiene que desafiar y por lo tanto desequilibrar la familia.
- Producido el desequilibrio la familia vuelve a reequilibrarse sobre otros presupuestos más sanos.

El proceso de reequilibramiento está igualmente dirigido por el terapeuta, una de cuyas misiones es la de investigar nuevas conductas a ensayar por la familia, conductas que se experimentarán durante la entrevista.

Un tema clave en el enfoque estructural de Minuchin es el concepto de "LIMITES ENTRE SUBSISTEMAS". El sistema familiar se diferencia y desempeña sus funciones a través de sus subsistemas. Los individuos son subsistemas en el interior de una familia. Las díadas, como la de marido-mujer o madre-hijo, pueden ser subsistemas. Los subsistemas pueden ser formados por generación, sexo, interés o función.

Cada individuo pertenece a diferentes subsistemas en los que posee diferentes niveles de poder y en los que aprende habilidades diferenciadas. Los límites de un subsistema están constituidos por las reglas que definen quiénes participan, y de qué manera. La función de los límites reside en proteger la diferenciación del sistema.

Para que el funcionamiento familiar sea adecuado, los límites de los subsistemas deben ser claros. La claridad de los límites en el interior de una familia constituye un parámetro útil para la evaluación de su funcionamiento. Así, el "subsistema conyugal" tendrá límites cerrados para proteger la intimidad de los esposos. El "subsistema. parental" tendrá límites. claros entre él y los niños, permitiendo el acceso necesario entre ambos subsistemas.

Es posible considerar a todas las familias como pertenecientes a algún punto situado entre un "continuum" cuyos polos son los dos extremos de límites difusos (familias aglutinadas), por un lado, y de límites rígidos (familias desligadas ), por el otro. La mayor parte de familias se incluyen dentro del amplio espectro normal.

Otro concepto con el que trabaja Minuchin es el de "HOLON". Según, A. Roestler, refiriéndose a esta dificultad conceptual, señaló que "para no incurrir en el tradicional abuso de las palabras todo y parte, uno se ve obligado a emplear expresiones torpes como SUBTODO o TODO-PARTE". Creó un término nuevo "para designar aquellas entidades de rostro doble en los niveles intermedios de cualquier jerarquía": la palabra holón, del griego holos (todo) con el sufijo on (como en protón o neutrón), que evoca una partícula o parte.

El término de Koestler es útil en particular para la terapia de familia porque la unidad de intervención es siempre un holón. Cada holón -el individuo, la familia nuclear, la familia extensa y la comunidad es un todo y una parte al mismo tiempo no más lo uno que lo otro y sin que una determinación sea incompatible con la otra ni entre en conflicto con ella.

La familia nuclear es un holón de la familia extensa, esta lo es de la comunidad, y así. Cada todo contiene a la parte, y cada parte contiene también el liprograma" que el todo impone. La parte y el todo se contienen recíprocamente en un proceso continuado, actual, corriente, de comunicación e interrelación.

Según Minuchin podríamos considerar varios HOLONES: "holón individual", "holón conyugal", "holón parental","holón de los hermanos".

Los dos tipos de intervención que según Minuchin se deben dar en un proceso terapéutico son:

A) ACOMODACIÓN:

La "acomodación" hace referencia a las acciones del terapeuta tendientes directamente a relacionarse con los miembros de la familia, y alas adaptaciones del terapeuta tendientes a lograr la alianza. Para aliarse a un sistema familiar, el terapeuta debe aceptar la organización y estilo de la familia y fundirse con ellos. La familia se modifica solamente si el terapeuta ha logrado incorporarse al sistema de un modo sintónico a éste. Debe "acomodarse" a la familia e intervenir de un modo que la familia pueda aceptar. Es posible que las técnicas de "acomodación" no siempre dirijan a la familia en la dirección de los objetivos terapéuticos, pero son exitosas en la medida en que garanticen el retorno de la familia a la sesión siguiente.

B) REESTRUCTURACIÓN:

Las operaciones de "reestructuración" son las intervenciones terapéuticas que una familia enfrentar en el intento de lograr un cambio terapéutico. Las operaciones de "reestructuración" constituyen los aspectos descollantes de la terapia. Son las intervenciones dramáticas que crean movimiento hacia las metas terapéuticas.

Ambos tipos de intervención son interdependientes: la terapia no puede lograrse sin la "acomodación", pero ésta no tendrá éxito sin la "reestructuración".

13.3 ESCUELA DE MILÁN.

La escuela de Milán se desarrolló en la década de 1971 a 1980 a través de las investigaciones del equipo formado por MARA SELVINI, PRATA, BOSCOLO y CECCHIN. Al finalizar esa década, el equipó se disuelve en dos: Mara Selvini y Prata permanecieron juntas algunos años más; Boscolo y Cecchin crean otro Instituto.

El equipo de Milán desarrolla, para la coordinación de la sesión terapéutica, tres directrices:
1- Elaboración de hipótesis
2- Circularidad
3- Neutralidad
Veamos, brevemente, a qué hace referencia cada una de ellas.

1- Elaboración de hipótesis:

Por elaboración de hipótesis se entiende la capacidad del terapeuta para construir una hipótesis basada en las informaciones que posee. Con esa hipótesis el terapeuta determina el punto de partida de su propia investigación. Si la hipótesis resultara errada, se deberá formular otra basada en las informaciones recogidas durante el trabajo de verificación de la hipótesis anterior.

Antes de la primera entrevista con la familia, y en base a las informaciones recogidas en la "ficha telefónica", el equipo terapéutico se reúne para elaborar una primera hipótesis. Al empezar la primera sesión con una hipótesis ya construida, el terapeuta puede tomar la iniciativa, actuar con orden, controlar, interrumpir, guiar y provocar transacciones, evitando. así, el quedar atrapado en conversaciones desprovistas de valor informativo.

Etimológicamente, "hipótesis" significa lo que está debajo, es decir, la propuesta que sirve de base á una construcción conceptual. Es, por tanto, una suposición que se hace como base de un razonamiento, sin referencia a su verdad, como punto de partida para una investigación. La hipótesis, como tal, no es ni verdadera ni falsa, sino sólo más o menos útil. Su función esencial es la de proporcionar una guía para obtener nuevas informaciones que la confirmarán, refutarán o modificarán. Toda hipótesis que formulemos deberá ser sistémica, es decir, deberá incluir a todos los componentes de la familia y proporcionarnos una suposición relativa a todo el funcionamiento relacionar.
Si el terapeuta actuara de modo pasivo, como observador, sería la familia la que, de acuerdo con su propia hipótesis lineal, podría imponer -su procedimiento destinado exclusivamente a señalar quién está "loco" y quién es "culpable". Por el contrario, la hipótesis del terapeuta introduce en la familia el poderoso "imput" de lo inesperado, lo improbable, y por eso actúa para producir información y evitar descarrilamientos y desórdenes.

El procedimiento a seguir en la elaboración de hipótesis debe guiarse por el "Principio de Ockam": entre dos formas de hacer las cosas debe seguirse la más simple. Así por tanto:

PRIMERO, elabórese una hipótesis sobre el papel que juega el
síntoma en la relación de pareja, lo que supone definir la naturaleza de la relación, contando con el mensaje que implica la conducta sintomático para ambos cónyuges: la depresión de ella, por ejemplo, puede servir para que él se sienta necesitado, y, quizá, atractivo, y para que ella obtenga una atención que de otra forma no tendría. Si la intervención diseñada a partir de esta hipótesis fracasara amplíese el nivel de comprensión y pásese a la regla B.

SEGUNDO, elabórese una hipótesis sobre el papel que juega el síntoma en la familia nuclear, lo que supone entender como quedan definidas las relaciones a partir del mensaje de la conducta sintomático para cada uno de los miembros: la depresión de ella dificulta que la última de las hijas se emancipe de casa, pues se siente en la obligación de apoyar a su desvalida madre. A su vez la hija obtiene el no tener que responsabilizarse, todavía, de sus relaciones de pareja. La prolongación de la permanencia de la hija en casa sirve, además, para que el padre no se sienta excesivamente abrumado por los cuidados que su esposa demanda (en la medida en que son compartidos con la hija) y le permite seguir teniendo una intensa actividad profesional. La madre, a su vez, se siente atendida en mayor grado tanto por su hija, como por su marido. Si la intervención diseñada a partir de esta hipótesis operativo fracasara, amplíese el nivel de comprensión y pásese a la regla C.

TERCERO, elabórese una hipótesis sobre el papel que juega el síntoma en la familia extensa, lo que supone entender como se definen las relaciones entre el paciente identificado, su propia familia y las familias de origen, a partir de cómo interpretan el mensaje de su síntoma todas estas personas. En el ejemplo que venimos desarrollando este nivel supondría: la depresión de la madre y la consiguiente necesidad de una mayor atención, da pie a que la abuela pueda hacerse cargo de algunas de las funciones de la casa en un momento en el que, debido a su avanzada edad corría el peligro de quedar aislada y con conciencia de inutilidad. A su vez la madre, ha encontrado en ella una confidente. La depresión sirve para que la madre pueda seguir estando disponible para su familia de origen.

Si la intervención diseñada a partir de la hipótesis operativo de la familia extensa fracasara, puede ensayarse otra que implicase a los allegados e instituciones, y, en general, a lo conseguido socialmente por la manera en que el grupo extenso y la familia entienden el síntoma. Si aún así la intervención sigue fracasando, o bien las hipótesis operativas son inservibles viéndose abocados los terapeutas a desarrollar nuevas hipótesis en los tres niveles mencionados o bien 
hay que asumir el fracaso. Pero ya no hay niveles más comprensivos desde los que entender el síntoma.

2- Circularidad:

Por circularidad se entiende la habilidad del terapeuta para realizar preguntas circulares. Se trata de indagar de qué modo ve un tercero una relación diádica. Es decir, todo miembro de la familia será invitado a decir cómo ve la relación entre los otros dos miembros.

Al proponer preguntas de tipo circular, además de obtener informaciones, se alcanza simultáneamente el objetivo de introducir en la familia "inputs", conexiones entre distintos hechos, permitiéndole adquirir una nueva visión del problema.
Algunos ejemplos de preguntas circulares son:

(A la hija) ¿Quién consigue calmar mejor a la abuela, tu padre o tu madre?
(A un hijo) ¿A quién crees que le ha afectado más el hecho de que tu hermana ya no esté en casa por haberse casado?
Si al chico se le internara en un colegio, tal como se ha solicitado, ¿quién se sentiría más aliviado?; ¿quién le echaría más en falta?

3- Neutralidad:

Por neutralidad se entiende la capacidad del terapeuta de no tomar partido por ninguno y de no preferir evaluación alguna. Cuanto mas asimila el terapeuta la epistemología sistémica, más interesado está en provocar realimentaciones y recoger informaciones, y menos en hacer juicios moralistas de cualquier clase. El hecho de emitir un juicio cualquiera, sea de aprobación o de desaprobación, implica, implícita e inevitablemente, una alianza con alguna de las partes.

El equipo de Milán también pone especial cuidado en captar y neutralizar lo antes posible cualquier tentativa de coalición, seducción o relación privilegiada con nosotros realizada por algún miembro o subgrupo de la familia. El terapeuta sólo puede ser efectivo en la medida en que se coloque y mantenga en un nivel diferente (metanivel) del de la familia.

Un concepto importante desarrollado por el equipo de Milán es el de "JUEGO". Es por eso,. que aquello que ha de diagnosticarse (lo enfermo), es el "juego familiar".

Si trazáramos una línea imaginaria, en un extremo podría estar la "secuencia" y en el otro el "mito familiar". El "Juego familiar" ocuparía un lugar intermedio entre ambos, aunque más próximo al mito.

La secuencia define una interacción cara a cara, fácilmente observable, que se repite transcurrido un intervalo de tiempo relativamente corto, de segundos a una hora. Las secuencias son encadenamiento de conductas que se estereotipan, justamente la repetición está hablando de algún tipo de regla por la que se rigen. Los mitos son reglas sistematizadas. Los mitos son reglas en cuanto que se han sistematizado.

El mito se percibe como pensamiento, como el estilo dela familia de percibir la realidad y percibiese y en este sentido funcionan como filtro. El mito contiene las reglas de mayor grado de abstracción que dirigen el funcionamiento familiar, por lo tanto, cualquier tipo de secuencia de rango inferior queda subsumida dentro de ella. Las conductas, las rutinas familiares, tienen su justificación última en el mito. La secuencia es lo más observable y el mito es lo más inferido. Si la secuencia son conductas interactivas, el mito lo componen reglas.

El juego familiar, se utiliza como una hipótesis operativo, es decir, como un diagnóstico sobre el que basar una intervención.

Mara Selvini ha elaborado el concepto de 'Juego" más como una metáfora que como un modelo teórico. Cuando recurre a la metáfora del juego es para sugerir intuitivamente , mediante la expresión "JUEGO FAMILIAR", aquello que sugieren las expresiones juego político, juego financiero, juego de poderes, juego de equipo, etc. Se trataría, por tanto, de un uso intuitivo e informal de la metáfora del juego, con la finalidad de producir asociaciones, semejanzas y lenguajes aptos para encuadrar de modo más inmediatamente inteligible los fenómenos que nos interesan.

Así pues, la metáfora del juego resulta adecuada para integrar las "reglas" generales del sistema con las "movidas" de los individuos. Facilita el acceso a una visión que tiende a diluir la dicotomía individuo versus sistema.

El término "Juego" genera asociaciones inmediatas con las ideas de grupo, equipo, jugadores, posiciones, mando, soldado, ataque, defensa, estrategias, tácticas, movidas, habilidad, alternación de turnos. Se tiene, de este modo, la posibilidad de disponer de un lenguaje muy ligado a las relaciones interpersonales en cuanto cambios de conducta. Palabras como embrollo, instigación, amenaza, promesa, seducción, viraje, cooperación, ganar, perder, son palabras muy ligadas a la necesidad de describir vicisitudes interhumanas. Además, no se trata de palabras pertenecientes a una jerga especializada, sino que son términos de fácil comprensión para los propios pacientes ya que forman parte de su patrimonio lingüístico.

Las relaciones familiares se pueden considerar como vínculos entre "vencedores y vencidos", entre quién "obtiene una ganancia" y quién "debe pagar el precio". Preguntarse quién juega significa averiguar como se desarrolla la "partida" en los niveles supraindividuales, para comprender así si sólo tiene lugar dentro de la familia nuclear o si pasa a través de otros sistemas ampliados, como la familia extensa, la escuela o el lugar de trabajo. Al pensar en términos de fuego se pone la atención a la secuencia de los movimientos del individuo.

El paciente identificado puede ser visto como el perdedor en una situación de juego en la cual, siendo él mismo jugador, está buscando confusamente con el síntoma, manifestar su propuesta y tratar de recuperar las posiciones perdidas.

El momento en el cual la familia pide ayuda y entra en tratamiento coincide con una evolución de su juego que ha puesto a uno o más de sus jugadores en una posición intolerable.

El estudio y la terapia de una familia parten de la elaboración de una hipótesis sobre el tipo especial del juego en curso. Sobre la base de esa hipótesis se orienta la entrevista para tratar de obtener toda la información posible que permita verificarla o desmentirla.

Una hipótesis de juego relacionar pasa por la identificación de la estrategia de cada unos de los actores: finalidades, pensamientos y sentimientos en base a los cuales ellos organizan su accionar recíproco.

El terapeuta debe tener siempre conciencia de que algunos "movimientos" de un miembro de la familia con respecto a él (ataques, seducciones, insubordinaciones, etc.) deben ser vistos, por lo menos preliminarmente, como dirigidos a provocar un efecto sobre uno de los familiares presentes. Así, un miembro de la familia puede mostrarse seductor hacia el terapeuta para dar celos a su cónyuge, o mostrarse insubordinado con él sólo porque los demás se muestran obsequiosos.

Cuando el terapeuta decide interactuar con un miembro de la familia de una forma totalmente opuesta a la que lo hace la organización familiar, el objetivo de tal comportamiento es doble: por un lado, observar las retroacciones de los distintos miembros ante tal comportamiento suyo; por otro, desalojar a ese miembro de una posición que perpetúa el juego disfuncional.

Un ejemplo de lo dicho, sería tratar con respeto y consideración a un padre que ocupa una posición de persona incapaz en el juego de esa familia.

El juego no se toma como el fiel reflejo de lo que está sucediendo en la familia, se trata de una hipótesis, algo a no confundir con la realidad. Su valor, en definitiva depende de que sea capaz de generar más información y/o una intervención que produzca un cambio. Concebir el problema familiar en términos de juego, no es algo dictado por la necesidad de conocer qué sucede, sino por encontrar una forma operativo de diseñar el cambio.

El síntoma es una configuración de relaciones y de reglas que se reiteran sin una meta-regla que defina cómo han de cambiarse. El cambio se produce cuando se halla dicha meta-regla: la terapia pone las condiciones para que surja. El cambio, para que sea terapéutico, supone hallar una meta-regla, que varíe la naturaleza del familiar. Naturalmente, se instaura otro juego menos perjudicial o enteramente benéfico.

Por último, cabe decir que los 'Juegos" no se dan únicamente en las familias patológicas. Si el juego es un modo de representar una organización interactiva que evoluciona con el tiempo, "no jugar es imposible". Todo grupo con historia, y por consiguiente también la familia, "no" puede "no" organizar su propia interacción.

En relación con el problema del origen de la patología Mara Selvini, al definir el juego de las familias esquizofrénicas, se adhieren a la afirmación de Bowen de que son necesarias tres generaciones para producir un esquizofrénico.

Las técnicas de intervención que emplea el equipo de Milán han ido evolucionando a través de su propia investigación, las más destacables son:

A. PRESCRIPCIÓN PARADÓJICA.

B. CONNOTACIÓN POSITIVA.

C. RITUALES.

D. PRESCRIPCIÓN INVARIABLE.

Bibliografía:

  • "LIMITES DE INTEGRACIÓN DE MODELOS EN TERAPIA FAMILIAR" J. Navarro Góngora en "Revista de la A.E.N."
  • "FAMILIAS Y TERAPIA FAMILIAR" Minuchin -Ed. Gedisa
  • "TÉCNICAS DE TERAPIA FAMILIAR" Minuchin y Fishman -Ed. Paidós.
  • "CRÓNICA DE UNA INVESTIGACIÓN" Matteo Sélvini -Paidos

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