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Vacunación en situaciones especiales

 

 

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Trabajo realizado en la asignatura “Planificación y programas vacunales”.

Título: “La vacunación ante estados patológicos y ante situaciones fisiológicas especiales”.
Autor: Aniorte Hernández, N.
Resumen:        En este trabajo se aborda la aplicación de vacunas ante situaciones patológicas y ante estados fisiológicos especiales. Son situaciones que frecuentemente se presentan en la practica vacunal, y que requieren la debida y precisa atención del profesional que las administra, tanto por su importancia como por la posible repercusión que sobre el sujeto vacunado tiene la correcta aplicación de las mismas. En primer lugar y en cuanto a la aplicación de vacunas a pacientes que presentan patológicas se abordan la aplicación de las mismas a enfermos renales, pacientes inmunodeprimidos, enfermos con afecciones neurológicas, con neoplasias, alergias, hemofilia o enfermedades crónicas, posteriormente se aborda la aplicación de vacunas a individuos que presentan estado fisiológicos especiales, nos referimos al embarazo, lactancia materna, prematuros, la tercera edad.
Palabras clave: vacunas, enfermería, enfermos renales, inmunodeprimidos, neoplasias, alergias, hemofilia, enfermedades crónicas, embarazo, lactancia materna, prematuros, tercera edad.

 LA VACUNACIÓN ANTE ESTADOS PATOLÓGICOS Y ANTE SITUACIONES FISIOLÓGICAS ESPECIALES.

            SUMARIO:

1.      Introducción.

2.      Vacunación ante situaciones patológicas.

3.      Vacunaciones ante determinados estados fisiológicos.

4.      Bibliografía y recursos web consultados.

INTRODUCCIÓN.

         Por lo general el primer contacto entre el profesional que administra las vacunas y el paciente que acude a vacunarse existe un grado de información y conocimiento mutuo muy bajo, que puede ser fuente de errores en el acto vacunal. Por este motivo el profesional debe:

·        Identificar si el paciente tiene alguna contraindicación temporal o permanente, para poder garantizar un acto vacunal eficaz y seguro.

·        Saber comunicarse con los pacientes o sus allegados responsables e informarle de la finalidad de la vacunación y, si procede, de los peligros que pudiera conllevar.

·        Dar las oportunas instrucciones sobre los cuidados inmediatos a la vacunación.

Para llevar a cabo con éxito estos tres cometidos se debe llevar a cabo la encuesta prevacunal, la misma estará formada por el conjunto de información y todas las averiguaciones que el profesional sanitario debe realizar con cada paciente, con el fin de identificar si existe alguna circunstancia que contraindique su vacunación.

         La decisión de vacunar debe basarse en tres puntos:

1.     Observar el estado físico general del individuo. Trastornos de peso, talla, color de la piel, mucosas, facies, etc. Son signos externos de rápida identificación, los mismos pueden indicar la existencia de alguna enfermedad que contraindique la vacunación.

2.     Preguntar al paciente o sus tutores si están bien de salud. Todas las enfermedades que cursan sin signos exteriores, pero conocidas por el paciente, completan la anamnesis anterior.

3.     Investigar la existencia de contraindicaciones especificas de la vacuna. Con esto se pretende conocer si el tratamiento, patologías o situaciones biológicas que de forma muy específica y con mayor frecuencia pueden producir reacciones adversas a la vacunación o, en el mejor de los casos la no aparición de los anticuerpos necesarios para proteger de la enfermedad que se ha pretendido prevenir.

Con este objetivo muchas administraciones sanitarias, con programas de vacunaciones propias, han elaborado modelos de encuesta adecuados a su población. Con independencia del formato de presentación, la encuesta prevacunal debe considerar, antes de la vacunación del individuo, al menos los siguientes aspectos: existencia de enfermedad infecciosa, la administración reciente de inmunoglobulinas, plasma o sangre, la presencia de alteraciones inmunitarias, la existencia de hipersensibilidad a algún componente de la vacuna, el embarazo y la presencia de trastornos neurológicos.

Vamos a dividir las situaciones especiales a tener en cuenta, en dos grandes apartados, en primer lugar consideraremos la administración de vacunaciones en situaciones patológicas tales como los trastornos renales, pacientes inmunodeficientes, pacientes alérgicos, afecciones neurológicas, neoplasias, hemofilias y otros trastornos sanguíneos y la presencia de enfermedades crónicas; en segundo lugar trataremos de las vacunaciones en determinados estados fisiológicos (no patológicos) tales como la lactancia materna, la prematuriedad, la tercera edad y el embarazo.

VACUNACIONES  EN  SITUACIONES  PATOLÓGICAS.

·        Trastornos renales. Los paciente renales cursan con importantes trastornos inmunitarios que los hacen susceptibles a sufrir infecciones graves. Son enfermos sometidos a hemodiálisis, a diálisis peritoneal, a tratamientos inmunosupresores cuando han de someterse a trasplante renal, constituyen así un grupo muy importante y numeroso a tener en cuenta para la vacunación.

Estos pacientes se caracterizan por presentar una respuesta pobre a las vacunas. En ellos se reúne un bajo número de seroconvertores, con unos títulos de anticuerpos mucho más bajos que la población sana y una perdida de ellos más rápida (por la eliminación renal de proteínas que suele acompañarlos. Las vacunas atenuadas (contra la poliomielitis oral, la fiebre amarilla, contra el sarampión, contra la rubéola, contra la parotiditis y la BCG) están totalmente contraindicadas, sin embargo toleran sin ningún problema las vacunas inactivadas.

Respecto a la vacuna contra la Hepatitis B y contra las infecciones neumocócicas, podemos afirmar que la perdida de anticuerpo se realiza con mayor rapidez que en la población general, por lo que será necesario repetir con más frecuencia las dosis de recuerdo.

La vacuna de la gripe está indicada porque en estos pacientes se ha observado una mayor morbilidad y mortalidad durante los periodos epidémicos.

·        Pacientes inmunodeprimidos. Podemos afirmar que las vacunas atenuadas, tanto bacterianas como víricas (sarampión, rubéola, parotiditis, antipoliomielitis oral, antitifoidea oral, contra la fiebre amarilla y la antituberculosa), están contraindicadas, porque los mecanismos de defensa de estos enfermos no están controlados y la replicación vírica o bacteriana como consecuencia de su administración puede estar aumentada y producir complicaciones graves e incluso mortales.

Las vacunas constituidas por agentes muertos o inactivados, las anatoxinas y las vacunas polisacarídicas, que no plantean problemas de tolerancia y seguridad en el paciente inmunocomprometido, podrán ser utilizadas, aunque pueden no ser tan efectivas como en personas que no presentan problemas de inmunodeficiencia. 

Como existe el riesgo de que la respuesta inmunitaria pueda estar deteriorada, se ha de comprobar serologicamente la presencia de anticuerpos después de la vacunación.

Por otra parte será interesante e importante, para prevenir un posible contagio, vacunar a los familiares y personas que conviven y tienen contacto con inmunodeprimidos.

·        Pacientes alérgicos. Cuando la alergia es debida a algún componente de la vacuna (huevo, antibióticos, tiomersal, hidróxido de aluminio, etc.) en principio está contraindicada la administración de cualquier vacuna que contenga estos componentes; si por el contrario la alergia es debida a cualquier antígeno que no sea un componente vacunal (ácaros, polen, etc.) se puede realizar la vacunación, sin embargo, por prudencia no se deberá llevar a cabo durante el curso de un brote alérgico.

En caso de necesidad será el médico el que valore la necesidad de realizar la vacuna y prescribir un tratamiento antihistamínico.

·        Afecciones neurológicas. Los individuos afectados de enfermedades neurológicas que cursan de forma evolutiva no deben ser vacunados de modo sistemático en el centro vacunal. La indicación de la vacunación y el momento de la administración han de ser establecidas por su médico especialista, que es quien conoce el estadio de su enfermedad o la existencia de un brote agudo.

·        Neoplasias. Incluimos en este grupo los pacientes que, además de sufrir trastornos inmunitarios, reciben tratamiento inmunodepresor. En el transcurso de su enfermedad son susceptibles de sufrir diversas infecciones, algunas de las cuales pueden ser prevenidas mediante la administración de las vacunas existentes en el mercado.

Por lo general podemos afirmar que las vacunas atenuadas están contraindicadas, porque los mecanismos de defensa de estos enfermos no están controlados y la replicación vírica o bacteriana como consecuencia de su administración puede estar aumentada y producir complicaciones graves e incluso mortales. Por el contrario la administración de vacunas inactivadas no tiene contraindicaciones, aunque la respuesta inmunitaria, en muchas ocasiones, puede ser inferior a la de la población sana.

En todo momento será el médico quien valore la necesidad de llevar a cabo la vacunación, dependiendo de la situación clínica del paciente y el estadío de la enfermedad.

·        Hemofilia. El hemofílico es paciente de riesgo ante la vacuna contra la hepatitis B. Las restantes vacunas tienen una indicación similar a la de la población sana. Sin embargo, por las características clínicas de esta enfermedad, presentan riesgo de producir hematomas tras la administración de una inyección intramuscular. Cuando la vía intramuscular sea obligada, la vacunación se hará con aguja fina y, tras su administración, se mantendrá una presión continua durante 2 minutos en el lugar de la inyección y en ningún caso se frotará el punto de administración.

·        Enfermedades crónicas. Los pacientes afectos de enfermedades crónicas, como las cardiorrespiratorias, hematológicas, metabólicas, renales, etc., pueden reducir, con la vacunación, las complicaciones inherentes a las enfermedades vacunables, principalmente con las vacunas antigripal y antineumocócica.

VACUNACIONES  EN  DETERMINADOS  ESTADOS  FISIOLÓGICOS.

·        Lactancia materna. La lactancia materna no interfiere con ningún tipo de vacuna, ni siquiera con las vacunas de la polio o del rotavirus.

- No es necesario hacer ninguna modificación en el calendario vacunal del niño alimentado al pecho.

·        Prematuridad. Aunque la respuesta inmune a las vacunas puede estar disminuida en algunos niños pretérmino, sobre todo si pesan menos de 1500 g. se recomienda iniciar el calendario vacunal a los dos meses de edad cronológica, como en cualquier niño.

- Las dosis de vacuna no necesitan ser reducidas.

- Sobre la tradicional idea, al respecto del retraso de la vacunación, debe indicarse que el grado de madurez inmunológica tímica se logra a la 90ª semana de gestación y, por lo tanto la prematuridad como el bajo peso al nacer no debe modificar el calendario de vacunación habitual.

- En prematuros que desarrollan una enfermedad respiratoria crónica se recomienda la vacunación antigripal a la familia, convivientes, personal a su cuidado, y a los 6 meses de edad se le vacunará con vacuna fraccionada 0,25 (2 dosis por vía intramuscular, con un intervalo de 4 semanas).

·        Tercera edad. Las personas ancianas presentan una menor respuesta inmunitaria más pobre y una mayor susceptibilidad a las infecciones por lo que estarían principalmente indicadas las siguientes vacunas: combinada tétanos-difteria tipo adulto, antineumocócia y antigripal.

-         Al respecto de la vacuna antitetánica y antidiftérica debemos incidir principalmente en los mayores de 50 años, porque pertenecen a los grupos que no fueron primo vacunados en su infancia, y aunque estas vacunas se comercializaron a partir de 1930, no se empezaron a administrar de forma amplia hasta algunos años más tarde. Al respecto de la vacuna antineumocócica debemos recordar que está recomendada para los pacientes mayores de 65 años, confiere una protección muy aceptable con una eficacia protectora del 60-70%.

-         La vacuna antigripal es recomendable porque se ha observado que con su uso, la mortalidad en los pacientes de la tercera edad desciende en un 70-80%, al ser en estos grupos de edad mucho mayor el riesgo de sufrir complicaciones.

·        Embarazo. Todas las mujeres en edad fértil deberían estar inmunizadas frente a las enfermedades más comunes que pueden suponer un riesgo durante el embarazo.

-         La decisión de vacunar a una mujer embarazada depende de la probabilidad de contraer la enfermedad, el riesgo que esta suponga para la madre o para el feto y de los efectos perjudiciales que tenga la vacuna sobre ellos.

-         Es preferible la administración de las vacunas a partir del segundo trimestre de embarazo. Las vacunas de microorganismos vivos atenuados (sarampión, rubéola, parotiditis, triple vírica, varicela, cólera oral) están contraindicadas durante el embarazo, la mujer que reciba alguna de estas vacunas debe evitar el embarazo en los tres meses siguientes a la misma.

-         Las vacunas antitetánica y antidiftérica no sólo no están contraindicadas sino que están especialmente indicadas, porque los anticuerpos que producirá tras la vacunación serán transmitidos al feto y éste nacerá con anticuerpos específicos.

-         Las vacunas de microorganismos muertos o inactivados y las vacunas de polisacáridos se pueden administrar durante el embarazo tras la valoración individualizada del riesgo-beneficio.

-         Las inmunoglobulinas, estándar o hiperinmunes, pueden administrarse cuando estén indicadas.

BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS WEB CONSULTADOS:

Se expone a continuación la bibliografia y los recursos web consultados, a los que se puede acceder para ampliar información.

·        Vacunaciones Preventivas. Principios y aplicaciones. Lluis Salleras Sanmartí. Edit. Masson. 1.998.

·        Guía práctica de vacunaciones. Juan J. Picazo. Edit. SmithKline Beedcham. 1.998.

·        Organización Panamericana de la Salud. División de vacunas e inmunización.

http://www.paho.org

·        Pasteur Mérieux Connaught. Instituto Pasteur.

http://www.aventis-pasteur-msd.con/

·        Guía práctica de vacunaciones.

http://www.vacunas.net

·        Grupos de trabajo de vacunas.

http://www.mpsp.org/mpsp/html/vacunas.html

·        Boletín Informativo PAI. Programa Ampliado de Inmunización en las Américas.

http://www.paho.org/spanish/hvp/boletin.htm

 


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Última modificación: 14 de noviembre de 2016
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