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Conductas adictivas

 

 

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Apuntes: 

UNIDADES  DE  APOYO  EN  ATENCIÓN  PRIMARIA - CONDUCTAS   ADICTIVAS

Colaboración de Gabriel del Campo Alepuz

INTRODUCCIÓN

    Adicción es la actividad compulsiva y la implicación excesiva en una actividad específica. Puede ser el juego o puede referirse al uso de casi cualquier sustancia, como una droga. Puede causar dependencia psicológica o bien dependencia psicológica y física.

La dependencia psicológica se basa en el deseo de continuar realizando la actividad o consumiendo una sustancia nociva por placer o para reducir la tensión y evitar un malestar. Actúan en el cerebro y tienen uno o más de los siguientes efectos:

  • Reducir la ansiedad y la tensión.
  • Causar alegría, euforia u otros cambios placenteros del humor.
  • Provocar impresión de aumento de la capacidad mental y física.
  • Alterar la percepción.

Puede ser muy poderosa y muy difícil de superar. Para los adictos, la actividad relacionada con las drogas llega a ser una parte tan grande de la vida diaria que la adicción interfiere generalmente en la capacidad de trabajar, estudiar o de relacionarse normalmente con la familia y amigos. En la dependencia grave, los pensamientos y las actividades del adicto están dirigidas predominantemente a obtener y tomar droga, y para ello, pueden mentir y robar. Tiene dificultades para abandonar la droga, y a menudo vuelven a ella tras periodos de abstinencia.
Algunas drogas causan dependencia física (el organismo reclama la sustancia mediante la aparición de síntomas físicos que traducen un estado de carencia), pero ésta no se acompaña siempre de dependencia psicológica. El cuerpo se adapta a ellas cuando se usan de modo continuado, conduciendo a la tolerancia y a síndrome de abstinencia cuando se deja de consumir.

FÁRMACOS QUE PUEDEN PRODUCIR DEPENDENCIA (Tabla I)

FÁRMACO:

DEPENDENCIA PSICOLÓGICA:

DEPENDENCIA FÍSICA:

Depresores (disminuidores)

Alcohol

SI

Si

Narcóticos

SI

SI

Inductores del sueño (hipnóticos)

SI

SI

Benzodiacepinas (fármacos contra la ansiedad)

SI

SI

Solventes volátiles

SI

Posiblemente

Nitritos volátiles

Posiblemente

Posiblemente NO

Estimulantes (aumentadores)

Anfetamina

SI

SI

Metanfetamina (speed)

SI

SI

Éxtasis, etc.

SI

SI

Cocaína

SI

SI

PCP, Polvo De ángel

SI

SI

Alucinógenos

LSD

SI

Posiblemente

Marihuana

SI

Posiblemente

Mezcalina

SI

Posiblemente

DROGAS.

    Definición: Según la OMS, droga es toda sustancia que introducida en un organismo vivo por cualquier vía (inhalación, ingestión, intramuscular, endovenosa), es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, provocando una alteración física y/o psicológica, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar el comportamiento de la persona, y que posee la capacidad de generar dependencia y tolerancia en sus consumidores.

Reúnen las siguientes características:

  • Una vez introducidas en nuestro organismo, se dirigen al cerebro, cuyo ecosistema modifican de manera variable.
  • Su uso regular puede generar procesos conocidos como:
    • Tolerancia: a medida que el organismo se va adaptando a la presencia regular de la sustancia, se necesita una mayor cantidad para producir los mismos efectos.
    • Dependencia: tras un uso habitual, la persona necesita consumir la sustancia de que se trate para no experimentar síntomas de abstinencia, y/o para afrontar la vida cotidiana.
  • Su abuso puede provocar diferentes tipos de trastornos:
    • Trastornos físicos: cuando dañan el organismo (bronquitis crónica causada por el tabaco)
    • Trastornos psicológicos: cuando inciden negativamente sobre la relación de la persona consigo misma o con su entorno afectivo (conflictos de pareja por abuso del alcohol)
    • Trastornos sociales: cuando impactan sobre la comunidad (Accidentes de tráfico provocados por conducir bajo los efectos de las drogas)

Las drogas no constituyen una realidad única, sino que están caracterizadas por una notable diversidad. Ya ha quedado atrás la mención a la droga, expresión que no da información ni respecto a sustancias, ni respecto a riesgos a consumidores, etc. Hay tantas y tan variadas sustancias que es preciso hablar de las drogas, en plural.

Para hacernos una idea más real del fenómeno, las clasificaremos en relación con su principal efecto sobre el cerebro:

  • Depresoras del SNC: tienen en común su capacidad para entorpecer el funcionamiento habitual del cerebro, provocando reacciones que pueden ir desde la desinhibición hasta el coma, en un proceso progresivo de adormecimiento cerebral. Las más importantes son:
    • Alcohol.
    • Opiáceos. Heroína, morfina, metadona, etc.
    • Tranquilizantes: pastillas para calmar la ansiedad.
    • Hipnóticos: pastillas para dormir.
  • Estimulantes del SNC: aceleran el funcionamiento habitual del cerebro, provocando un estado de activación que puede ir desde una mayor dificultad para dormir tras el consumo de café, hasta un estado de hiperactividad tras el consumo de cocaína o anfetaminas. Destacan:
    • Estimulantes mayores: anfetaminas y cocaína.
    • Estimulantes menores: nicotina.
    • Xantinas: cafeína, teobromina, etc.
  • Perturbadoras del SNC: trastornan el funcionamiento del cerebro, dando lugar a distorsiones perceptivas, alucinaciones, etc.:
    • Alucinógenos: LSD, etc.
    • Derivados del cannabis: hachís, marihuana, etc.
    • Drogas de síntesis: éxtasis, etc.

La principal característica común a todas las drogas es la psicoactividad, es decir, su capacidad para llegar al cerebro y modificar su funcionamiento.

Las drogas se pueden consumir por varias vías: Fumada, Ingerida, Aspirada, Inhalada o Inyectada.

Ya sea una u otra la vía elegida, el destino final de la sustancia siempre es el cerebro del consumidor, al que llega a través de la sangre. Una vez en su destino, cada sustancia produce alteraciones específicas.

Uso. Abuso y Dependencia: Consumir droga no le convierte a uno automáticamente en drogadicto. Por otro lado, el consumo de drogas en el que no haya dependencia no es necesariamente inofensivo.

Uso: Es aquella relación con las drogas en la que, tanto por su cantidad, como por su frecuencia y por la propia situación física, psíquica y social del sujeto, no se producen consecuencias negativas sobre el consumidor ni sobre su entorno.

Es preciso afinar mucho antes de valorar como uso una determinada forma de consumo. No basta solo la frecuencia, porque podrían darse consumos esporádicos en los que el sujeto abusara rotundamente de la sustancia. Tampoco podemos atender sólo a la cantidad, ya que podría haber consumos en apariencia no excesivos, pero repetidos con tanta frecuencia que estaría sugiriendo alguna forma de dependencia.

No es ajeno a este proceso el estado en el que se encuentre el consumidor, ya que, por ejemplo, un mismo consumidor de alcohol puede derivar en abuso si el sujeto está tomando tranquilizantes prescritos por su médico. Es muy importante también el entorno del sujeto, ya que podría darse un consumo de drogas que no perjudicara al sujeto, pero sí a terceros, por ejemplo un obrero de la construcción que fumara hachís antes de subir al andamio.

No todas las drogas permiten una relación de este tipo. Por ejemplo todos los fumadores son dependientes del tabaco.

Abuso: Es aquella relación con las drogas en las que se producen consecuencias negativas para el consumidor y/o para su entorno.
El consumo de diez cigarrillos podría ser considerado no excesivo. Sin embargo, cuando esta cantidad se consume todos los días, puede favorecer alteraciones respiratorias. Por el contrario, alguien podría consumir cocaína en una sola ocasión, pero hacerlo en tal cantidad que desencadenara algún tipo de accidente cerebral. Puede que una mujer sea moderada en sus consumos habituales de tabaco y alcohol, pero si los mantiene durante el embarazo estará incurriendo en abuso.
Analizando las pautas de consumo, y el contexto personal y social de cada caso podremos decir si no encontramos ante un uso o un abuso.

Dependencia: Se prioriza el uso de una sustancia psicoactiva frente a otras conductas consideradas antes como más importantes. El consumo de drogas, que quizás empezó como una experiencia esporádica, pasa a ser un eje en la vida del sujeto. Éste dedicará la mayor parte de su tiempo a pensar en consumo de drogas, a buscarlas, a obtener dinero para comprarlas, a consumirlas, a recuperarse de sus efectos, etc.

La dependencia tiene dos dimensiones:

Dependencia física: En ella, el organismo se ha habituado a la presencia de la droga, de manera que necesita mantener determinado nivel de droga en sangre para funcionar con normalidad. Cuando este nivel desciende por debajo de cierto límite aparece el síndrome de abstinencia propio de cada droga.
La dependencia física está muy asociada a la tolerancia. Es el proceso que se da, por ejemplo, con el alcohol. En los primeros consumos afecta notablemente aún a dosis muy bajas. Sin embargo, si el consumo se hace habitual, el organismo se va adaptando al tóxico como medida de protección.
Cuando un drogodependiente abandona el consumo, su tolerancia disminuye. Si pasado un tiempo reanuda el consumo en las dosis anteriores, padecerá una intoxicación aguda que, dependiendo del tipo de droga de que se trate, puede llevarle al coma e incluso a la muerte. Así se explican la mayoría de las muertes por sobredosis en sujetos dependientes de la heroína.

Dependencia psíquica: Compulsión para consumir la droga de que se trate, para experimentar un estado afectivo agradable o librarse de un estado desagradable.

La dependencia física es relativamente fácil de superar tras un periodo de desintoxicación que, en función de cada droga puede prolongarse 15 días. Es más costoso desactivar la dependencia psíquica, ya que requiere cambios en la conducta y en las emociones del sujeto que le permitan funcionar psíquicamente sin recurrir a las drogas.

Policonsumo: No es frecuente entre consumidores de drogas la utilización de una única sustancia. La pauta más habitual es la combinación de varias drogas, a menudo, a lo largo de un mismo periodo de tiempo. Así, por ejemplo, se pueden beber cantidades excesivas de alcohol, fumar un paquete de cigarrillos, compartir un par de porros y esnifar una raya de cocaína, todo en un fin de semana.
En otras ocasiones nos encontramos con personas que consumen diversas sustancias, aunque no realicen tantas mezclas en un periodo tan corto. Puede que una noche se emborrachen con cerveza y fumen hachís, mientras que otra noche distinta el hachís deje paso a la cocaína.

Estas pautas de consumo multiplican los riesgos asociados a las sustancias.

Imagen social de las drogodependencias:

    En muchas ocasiones la imagen que la sociedad tiene de las drogas y de sus consecuencias no se corresponde con la realidad de éste fenómeno.
Hay personas que piensan que las drogas son sólo las sustancias que consumen otros (aunque quien lo diga sea un fumador crónico incapaz de abandonar su dependencia a pesar de la evidencia del daño físico)

También hay quien piensa que las drogas sólo son consumidas por los jóvenes, cuando existe un notable abuso del alcohol por parte de la sociedad adulta.

Para que el fenómeno de las drogodependencias sea comprendido y afrontado por la sociedad, es necesario que se comprendan las siguientes realidades:

  • No existen la droga, sino diversas sustancias con diferentes efectos físicos, psíquicos y sociales, y distintos riesgos.
  • Las drogas no son sustancias diabólicas que esclavizan al individuo que se atreve a probarlas. Para que la dependencia aparezca han de estar presentes determinadas circunstancias psicosociales:
    • Una autoestima frágil.
    • Una presión de los amigos hacia el consumo.
    • Una disciplina familiar inconsistente.
    • Determinadas modas que trasmiten una imagen positiva de ciertas drogas, etc.
  • También el alcohol y el tabaco son drogas, aunque sólo una minoría de la población las percibe como tales. Son, de hecho, las sustancias de las que más se abusa y más daños producen:
    • 470 personas mueren al año como consecuencia de reacciones negativas a heroína o cocaína.
    • 46.000 muertes al año en nuestro país atribuibles al tabaco.
    • 12.000 relacionadas con el alcohol.
  • Las personas que consumen drogas no responden a ningún estereotipo. Cada sustancia es empleada por variedad de usuarios que tienen motivos distintos para hacerlo.
  • Cualquier situación de abuso puede superarse si el individuo y su entorno más próximo cuentan con el soporte personal y/o profesional adecuado.

Unidades de Atención a las Drogodependencias (UAD)

    Estas unidades, conocidas como UAD, son el primer lugar al que hay que dirigirse para iniciar un tratamiento.

Son centros o servicios de tratamiento ambulatorio de los trastornos adictivos, que desarrollan actividades asistenciales de desintoxicación y deshabituación.
Las UAD están atendidas por profesionales y en ellas se ofrece atención médica, psicológica, terapéutica y social a todas aquellas personas que tienen problemas derivados del consumo de drogas.

Servicios de Información.

    Como su propio nombre indica, son recursos en los que se ofrece orientación y asesoramiento sobre problemáticas específicas en drogodependencias. En estos servicios de información no se realiza tratamiento asistencial.

Otros recursos.

    Además de los recursos de acceso directo, la red asistencial también cuenta con otros centros y programas a los que se accede a través de las UAD. Estos recursos son:

  • Comunidades Terapéuticas. Son centros de carácter residencial orientados principalmente a la deshabituación y rehabilitación de aquellos drogodependientes que por sus circunstancias y características no pueden seguir con garantías su tratamiento de forma ambulatoria. El acceso a las Comunidades Terapéuticas se realiza siempre a través de las UAD. En estos centros el drogodependiente se prepara para su incorporación social a través de la reestructuración de hábitos y de la formación académica y ocupacional.
  • Unidades Hospitalarias de Desintoxicación (UHD). Estas unidades se encuentran ubicadas en centros hospitalarios y en ellas se lleva a cabo la desintoxicación física del drogodependiente en régimen de internado. El drogodependiente accede a estas unidades cuando las condiciones biopsicosociales y familiares del paciente lo requieran. El acceso a las Unidades Hospitalarias se realiza siempre a través de las UAD mediante el correspondiente Protocolo de Ingreso.
  • Centros de Día. Son centros que, en régimen de estancia de día, y por un tiempo determinado, realizan tratamientos de deshabituación e incorporación social, mediante terapia psicológica, formativa y ocupacional, promoviendo la participación activa de los usuarios, con el fin de facilitar su integración.
  • Programas en Centros Penitenciarios. Son programas que se desarrollan dentro de las prisiones y que están dirigidos a drogodependientes que se encuentran cumpliendo condena. Estos programas son voluntarios y en ellos se realiza un tratamiento terapéutico para abandonar el consumo de drogas, a la vez que se coordina con otros recursos externos a la prisión para continuar el tratamiento, si no se ha completado, y para facilitar su incorporación social.
  • Centros y Programas de Metadona. Son recursos de atención ambulatoria en los que se prescribe y dispensa metadona como sustitución al consumo de opiáceos, siempre bajo control médico y con el correspondiente seguimiento asistencial del usuario.
  • Centros de Incorporación Social. En estos centros se trabaja con actividades de carácter educativo, formativo, lúdico y laboral, en coordinación con los distintos recursos sociales y ocupacionales existentes.
  • Unidad de conductas adictivas (UCA). Este tipo de unidades atiende principalmente a todo tipo de conductas adictivas, principalmente alcoholismo y drogas, pero también pueden atender problemas de ludopatía y trastornos de la alimentación de manera ambulatoria.


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Última modificación: 14 de noviembre de 2016
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