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Principios de la bioética       

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Apuntes: 

ÉTICA  Y  LEGISLACIÓN  EN  ENFERMERÍA.

ANALOGÍA ENTRE EL MÉTODO JURÍDICO Y EL DE LA BIOÉTICA.

  El Derecho y la Bioética son análogos y presentan una conexión de tipo "método lógico", ya que en ambos se presenta un conflicto cuya resolución consiste justamente en ponderar principios contrapuestos y que, para tratar con esos casos se ha ido desarrollando una cierta metodología que podría y deberá resultar de utilidad también para la aplicación a los casos concretos de los principios de la bioética. La aplicación del "Derecho", al menos en los casos difíciles, es el ejercicio de una técnica de pensamiento problemático, el Derecho no consiste únicamente en reglas, sino también en principios, estos últimos pueden ser enunciados que establecen objetivos, metas, propósitos sociales, económicos, y/o políticos, o bien pueden establecer exigencias de justicia, equidad y moral y expresan razones de corrección. La Constitución Española, el Código Penal, el Código Civil,... constituyen las normas o leyes, pero con ello no se evita que se planteen casos que los tribunales no pueden resolver aplicando simplemente alguna regla específica previamente establecida, sino efectuando una ponderación entre principios.

El método utilizado por los tribunales podría caracterizarse mediante dos pasos. El primero es la construcción de una taxonomía que permite ubicar cada caso dentro de una determinada categoría, a partir de aquí el segundo paso consiste en la elaboración de una serie de reglas de prioridad que son la jerarquización de los principios.

    Por su parte el método utilizado en bioética sigue el mismo procedimiento anteriormente descrito. En bioética se pueden formular cuatro principios: Principio de Autonomía, de Dignidad, de Universalidad y de Información, estos principios resuelven algunos casos, pero se presentan otros casos, los caso difíciles en los que estos principios parecen resultar insuficientes, ya que estos principios establecen únicamente lo que puede o debe hacerse pero no precisan más, debiendo necesitar de otros principios, a los que podemos llamar secundarios que lo que hacen es contemplar un conjunto de circunstancias típicas que antes no habíamos considerado. Aún más se suceden otros muchos casos en los que los principios necesitan ser precisados, concretados, en forma de reglas. Los principios son inconcluyentes por sí mismos y no permiten resolver definitivamente todos los caso, por ello necesitamos reglas que precisen, la bioética necesita construir a partir de los principios un conjunto de pautas especificas que resultan coherentes con ellos y que permitan resolver los problemas prácticos que se plantean y para los que no existe, en principio, consenso.

  El "Derecho" y la "Bioética" son análogos a su vez en varios sentidos que intentaremos ir describiendo. En primer lugar ambos sirven de apoyo y pueden ser un método para resolver los conflictos que se plantean. La "bioética" a través de sus Comités ayudaran al profesional, a los familiares o a los enfermos que hayan de tomar una decisión en un contexto de conflicto ético, el "derecho" por su parte a través de los juzgados resolverán litigios planteados, en ambos casos se toman pues decisiones practicas a la vista de las peculiaridades de cada caso. En segundo lugar tanto el "Derecho" como la "Bioética" ejercen un control social en un ámbito en que están en juego derechos e intereses de todos y cada uno de los individuos de una comunidad. Coinciden también en que para ambos debe haber una regulación detallada (legalista), es necesario que el legislador intervenga ordenando conductas y puntualizando extremos no deducibles, lo que no puede quedar al libre arbitrio de profesionales e investigadores. Sólo la Ley puede decirnos cuándo y en qué condiciones puede practicarse un aborto o realizarse un trasplante de órganos, al igual que en derecho se aplica el Código Civil o Penal.

 

¿QUÉ ES UN PRINCIPIO? DIFERENCIA ENTRE PRINCIPIOS Y REGLAS.

    Los Principios en ética son las normas básicas que deben guiar la investigación con seres humanos en las ciencias del comportamiento y en biomedicina. Los principios obligan siempre y cuando no entren en conflicto entre sí, en caso de conflicto los principios se jerarquizan a la vista de la situación concreta. Los principios pueden ser de dos clases: unos son enunciados que establecen objetivos, metas, propósitos sociales, económicos, políticos,... que viene a establecer razones de tipo estratégico o utilitaria, los segundos establecen exigencias de justicia, equidad y moral positivas, expresan razones de corrección. Aunque los principios no sean jerarquizables si debe establecerse para su aplicación algún tipo de ordenación, pero esta ordenación no tiene lugar propiamente en el nivel de los principios, sino en el de las reglas. Podemos poner un ejemplo práctico, en el que veremos más claramente la diferencia entre principio y regla, referido al tráfico y la circulación de vehículos, los principios son: establecer un orden en la circulación, evitar accidentes, disminuir ruidos, y disminuir el consumo de carburante, las reglas en este caso en concreto serán las normas establecidas para llevar a cabo los principios enumerados, en este ejemplo serán: circular por la derecha, parar al llegar al stop, adelantar por la derecha, etc. Las reglas no pueden separarse de los principios, si se separan no tienen sentido.

    Las reglas son pautas especificas, que tienen la gran ventaja que su aplicación se realiza automáticamente, se memorizan, la gente no tiene que ponerse a pensar para aplicarlas.

    Los principios que rigen en bioética son los principios generales de la ética, que adquieren una especial modulación de acuerdo con ciertas características típicas de la esfera de la actividad en que se desarrollan. La formulación de estos principios podría ser como sigue: Principio de Autonomía: por el cual cada individuo tiene derecho a decidir sobre aquello que le afecta, Principio de Dignidad: por el cual ningún individuo puede ser tratado como simple medio, Principio de Universalidad: por el cual todos los que están en las mismas condiciones deben ser tratados de igual manera y Principio de Información, por el que todos los individuos tienen derecho a saber lo que les afecta. Pero hay ocasiones que se presentan en los que estos principios resultan insuficientes, casos en los que aparecen un conjunto de circunstancias típicas que antes no habíamos considerado, aparecen así los principios secundarios, que podrían ser formulados como. Principio de Paternalismo, Principio de Utilitarismo Restringido, Principio de la Diferencia y principio del Secreto.

Todos estos principios sin más, no permiten resolver la diversidad de casos difíciles que pueden surgir en la bioética, porque existen otros conjuntos de circunstancias que llevan a la formulación de nuevos principios y porque necesitan ser precisados o concretados en forma de reglas. Las reglas deben precisar y concretar los principios, por ejemplo, hasta dónde ha de llegar el riesgo para una persona y el beneficio para otra.

 

EXPLICACIÓN DEL PRINCIPIO DE AUTONOMÍA Y EL DE PATERNALISMO.

El principio de Autonomía en bioética nos indica que cada ciudadano tiene derecho a decidir sobre aquello que le afecta: sobre su vida y salud. Se plantea y ofrece respuesta a la siguiente pregunta: ¿Quién debe decidir (el enfermo, el medico, los familiares, el investigador)? -Nos da la solución si para el problema planteado se acepta sin más que el paciente, y no el medico, es el que tiene que decidir si se lleva a cabo una intervención que comporta determinados riesgos, pro hay casos en los que este principio resulta insuficiente, por ejemplo cuando la persona afectada no puede tomar esa decisión por su corta edad, estado de inconsciencia, insuficiencia psíquica,... es estos casos se debe recurrir pues al principio secundario, no referimos al principio de "Paternalismo", que parece cuando a la exigencia anterior se aplican una circunstancias típicas que antes no había hecho falta o no se habían considerado, así pues será licito tomar una decisión que afecta a la vida o a la salud de otro si: este último está en una situación de incompetencia básica, y la medida supone un beneficio objetivo para él, y se puede presumir racionalmente que consentiría si cesara la situación de incompetencia. Además se presentarán ocasiones en los que los principios no permitan resolver definitivamente un caso. En estas situaciones además de principios necesitamos reglas que precisen y concreten, podemos citar como ejemplo la imposibilidad del padre para impedir que a un niño se le transfunda sangre en caso de vital necesidad.

            Vamos a intentar ver el principio de Autonomía y el de Paternalismo mediante su aplicación en un caso práctico: Un Testigo de Jehová que se niega a recibir una transfusión. En primer lugar aplicamos el principio de Autonomía por el que cada individuo tiene derecho a decidir sobre aquello que le afecta, para el caso que nos referimos sobre su salud. En esta situación concreta debemos distinguir si la persona que se niega a ser transfundida por razones ideológicas, está en condiciones de efectuar o llevar a cabo por si misma el principio de Autonomía, esto es si es un menor o es una persona mayor y si está consciente o inconsciente. Si está consciente y racionalmente es mayor será su decisión la que prevalezca, pero si es un menor o está inconsciente deberemos aplicar el principio secundario el de "Paternalismo", mediante el cual será licito tomar una decisión que afecta a la vida o salud de otro si se dan las siguientes premisas: el sujeto está en situación de incompetencia básica (menor o inconsciente), y la medida supone un beneficio objetivo para él (necesidad vital de la transfusión) y, si se puede presumir racionalmente que consentiría si cesara la situación de incompetencia, no sería la misma situación si es una persona racionalmente mayor que está inconsciente y ha dejado por escrito su deseo expreso de no ser transfundido en el caso como el presentado en estos momentos que no haber dicho nada y ser la familia la que intenta decidir, si es un menor vitalmente necesitado de la transfusión, en cuyo caso la familia no tiene el derecho sobre él, sino que lo tiene él mismo, por lo que al no poder decidir se tendría que aplicar la regla que un padre no puede impedir que a un niño se le transfunda en caso de necesidad.


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Última modificación: 13 de enero de 2013
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